sábado, 26 de julio de 2014

“David Foster Wallace - Todas las historias de amor son historias de fantasmas” – D.T. Max


Hay escritores cuyas obras literarias con el correr del tiempo se convierten en clásicos, otros por algún golpe suerte logran llegar hasta allí lentamente, pero hay unos pocos que nacieron para convertirse en clásicos estando en vida y cuyo prestigio crece a pasos agigantados luego de su muerte, uno de ellos es David Foster Wallace. En mi tiempo como librero me he encontrado con muchos lectores que odian a autores que otros aman pero me despierta mucha curiosidad que uno de los escritores del que jamás he escuchado alguna critica agresiva a su trabajo sea David Foster Wallace, al contrario genera mucho respeto solo la mención de su nombre y en especial la que consideran casi todos su gran obra maestra “La broma infinita” por su cantidad de hojas y el extenso trabajo que implicó escribirla.

El escritor y articulista norteamericano D.T. Max poco tiempo después de el suicidio de David Foster Wallace se dio cuenta de una sospecha que ya tenía tiempo atrás, la magnitud y la importancia del trabajo de Foster Wallace dentro de la literatura en Norteamérica y como su trabajo se había convertido en los escritos de casi toda su generación, Max sabía que el trabajo iba a trascender en el tiempo y ahí se dispararon sus alertas, es tiempo después de esta muerte prematura que toma la decisión de escribir una extensa y extraordinaria biografía sobre esta voz de lo que era una juventud que se sentía perdida y buscaba una luz dentro de la literatura.

David Foster Wallace brillaba desde muy joven y ya se intuía que iba a tener un explosivo éxito tarde o temprano. Hijo de una familia de clase media con un nivel educativo bastante alto (su padre recibió clases de un discípulo de Ludwig Wittgenstein) y con libros siempre a su alrededor fue lo que marca la niñez de este brillante escritor. Wallace siempre se supo diferente, siempre se vio a si mismo como una persona muy alejada de la normalidad que veía en todos los otros, una gran muestra de ello es que en plena niñez sufría ataques de pánico y ansiedad esto por supuesto despertó las alertas en él y en toda su familia. Su desempeño como estudiante siempre se encontraba por encima del resto de sus compañeros y desde adolescente comienza su lucha cuerpo contra alma con lo que el mismo llamo “La Cosa Mala” esa depresión, ataques de pánico, ansiedad y angustia que lo acompañaría por el resto de su vida. Visitas a doctores, psicólogos y psiquiatras que lo medicaban permanentemente con Trofanil, Restoril, Nardil y Xanax, tratamientos de electroshock, intentos de suicidio y el dolor de saberse desde tan joven como un enfermo incurable y lo que esto significaba para todas sus relaciones ya sean familiares, de amistad o amorosas. Una fuerte adicción a la marihuana y de vez en cuando experimentar con alucinógenos o un poco de cocaína, pasar por rehabilitaciones en repetidas oportunidades, cambios de estado de animo y esa hiperhidrosis que lo incomodaba tanto y para la que la bandana en su cabeza que se convirtió en su sello le pudo solventar esos ratos tan incómodos. Su admiración a las obras de Thomas Pynchon, Don DeLillo en el que encontraba una voz literaria sumamente especial y su amistad siempre presente con Jonathan Franzen.  

D.T. Max nos guía en lo que fue el duro proceso creativo de obras como “La Escoba del Sistema”, “La niña del pelo raro”, “Entrevistas breves con hombres repulsivos”, “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer”, “Hablemos de langostas”, “El Rey pálido”, el excelente ensayo matemático “Todo y Mas – Una breve historia sobre el infinito”  y finalmente la que para casi todos los admiradores de David Foster Wallace es su obra cumbre “La Broma Infinita” que para su publicación tuvo que realmente pasar por revisiones infinitas y que termina siendo un éxito absoluto de ventas cuando muchos pensaban que nadie se atrevería a tomar el riesgo de leer una obra tan compleja, tan extensa y cuya muestra del mundo contemporáneo marca pauta en los escritores del futuro. Es curiosa la historia del proceso de la creación para “El Rey Pálido” ya que pareciera que es esta obra la que desencadena mas angustia en Wallace, solo pensaba en superar “La Broma Infinita” y es esta lucha la que pareciera que hace estallar una espantosa depresión que lo termina llevando a un triste final.

En esta biografía vamos a conocer muchísimas cosas que ayudaran a entender de manera más sencilla y rápida la mente de este joven de las letras que se dedicó a la literatura no solo como arte, más bien para sobrevivir. D.T. Max ha escrito un libro repleto de anécdotas de la propia voz de quienes acompañaron a David Foster Wallace en sus inicios, sus fracasos y sus éxitos, todos colaboraron cordialmente con Max para poder hacer un trabajo biográfico de altura, de igual manera se encuentra repleto de muchos datos que no eran tan conocidos por los que admiramos al autor, los cuales vale la pena ir descubriendo a medida que se avanza en la lectura.

En lo personal siempre he sentido una gran admiración y respeto por el trabajo de David Foster Wallace, se atrevió a luchar al temor de estar en blanco frente a la pagina y ganar la mayoría de las veces, de luchar contra la envidia literaria y ganar en un mundo lleno de letras donde muchos lo criticaban y le temían por lo que estaba intentando crear en sus libros, junto a tener una personalidad nada sencilla de soportar en su entorno. Su muerte fue prematura y sumamente lamentable, Karen Green hizo todo lo posible por ayudarlo y luchar junto a él contra “La Cosa Mala” pero perdieron ambos.

El 12 de septiembre de 2008 Foster Wallace pide a Karen que vaya a su trabajo y ella luego de verlo ya con mejor ánimo se va confiada, Wallace apaga todas las luces de la casa se va al sótano, amarra una soga a una viga y decide dar final a una batalla contra la vida, no sin antes ordenar absolutamente todo lo que tenía pendiente para cuando lo encontraran todo fuese mas sencillo de ubicar y entender.

De esta manera cierra la puerta definitivamente y se despide del mundo uno de los mas grandes e influyentes escritores contemporáneos de Norteamérica, su voz fue la de muchos jóvenes que crecían viendo la TV con la comida chatarra a un lado, los que crecieron en familias con personajes y amigos extraños. David Foster Wallace se encargó de derribar muros que otros no se atrevían a tocar, donde sus personajes algunos absurdos y otros tan reales lo acercaban a todos los que buscaban una nueva voz en la literatura. D.T. Max con su “David Foster Wallace – Todas las historias de amor son historias de fantasmas” rinde culto y da un merecido homenaje a este inolvidable autor cuya pérdida ha sido imposible de recuperar.

“David Foster Wallace – Todas las historias de amor son historias de fantasmas”
D.T. Max
Editado por Debate (2013)
472 páginas

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