miércoles, 21 de noviembre de 2012

“Setenta Acrílico Treinta Lana” - Viola Di Grado



Uno de los mas grandes placeres para un junkie de la literatura es descubrir a un escritor(a) joven con talento, de esos que uno desea atesorar para consumo privado solamente pero termina compartiendo con los otros adictos de las letras. “Setenta Acrílico Treinta Lana” es el debut literario de la llamada niña prodigio de las letras contemporáneas Viola Di Grado que llega a mis manos por la maravillosa Editorial de Alpha Decay y ha sido amor a primera vista tanto por el talento como por su escritora. Violencia, existencialismo, una prosa poética inspiradora de una calidad imposible de mejorar, trazos directos como un buen golpe al estomago es lo que esta maravillosa primera obra de esta revelación de las letras jóvenes ha sido para mi y para una gran cantidad de críticos alrededor del mundo.

Viola Di Grado tiene tan solo veintitrés años de edad, siciliana de nacimiento, licenciada en Lenguas Orientales y estudia actualmente en Londres, hija de la escritora Elvira Seminara y de un profesor de literatura, fanática de Bjork y P.J. Harvey, consumidora de libros que no dejan nada en pie (“las palabras tienen que apuñalar, doler (…) la literatura tiene que ser algo que te lastime y destruya, porque destruye lo que pensabas de las cosas, te hace pensar lo que no pensabas”), se ha convertido en la sensación de las librerías italianas y de las españolas; la critica la ha comparado y bautizado como la nueva Amelie Nothomb algo con lo que ella no se encuentra de acuerdo, en lo personal quizás tengan algo en común pero literariamente tienen una diferencia abismal, detesta lo que ahora se hace llamar gótico, incluyendo la saga Crepúsculo y sus rituales para escribir suelen ser en fiestas y rodeada de ruidos y lugares con gente. Con estas características ya uno sabe que tocar la puerta para entrar al mundo de las palabras que rodean a Viola Di Grado es para no querer salir de el, solo si el lector se encuentra realmente preparado para un viaje por la mente existencial y carnales de una de las mejores sorpresas que ha dado la literatura actualmente.

“Setenta Acrílico Treinta Lana” es la vida de Camelia cuyo entorno y vida se ha tornado cada vez mas oscura y decadente luego de la muerte de su padre, con un inclemente invierno en Leeds, Inglaterra como manto de la historia; y una permanente visión realista de la vida descubre que vivir se ha convertido en algo simplemente apocalíptico y oscuro, una relación con su madre que ha quedado totalmente muda sufriendo de una anorexia verbal luego de la muerte de su esposo, para Camelia su mundo juvenil es una realidad como pesadilla, sus sueños, los valores, sus miedos, sus vivencias o todo lo que una adolescente normal vería como algo divertido Camelia le arranca la careta y muestra lo que se oculta tras la mentira del consumismo y positivismo de una sociedad en apariencia normal para una manada pero que es en realidad un “cuento de horror” como diría Leopoldo Maria Panero. Es la llegada de Jimmy y Wen a la vida de Camelia que harán cambios en su caótica existencia y un crecimiento de una bella amistad, sin alterar su forma de vivir ni ver solo enseñándole más a su vida tan enrevesada. Su cuerpo recibe cortes en especial sus piernas para así poder sentirse viva y es el lenguaje ya sea escrito o verbal la que la mantiene despierta y respirando, los ideogramas chinos que comienza a estudiar gracias a Wen logran en su visión de sobrevivencia una forma de mover cimientos, unos momento de fuerza impresionante es su intento de hacer el amor con Wen mientras dibuja con caracteres chinos en el cuerpo de su pareja y así expresa con tinta en piel otra forma de hacer el amor, o escribirse cortándose en su propia piel para demostrar que su amor se convierte en dolor propio, el amor escrito en la piel de la pareja y el dolor en la suya, un largo hilo rojo que se encuentra entre ambos y que pareciera acortarse a medida que avanzamos en cada pagina nos lleva a un final increíblemente bien logrado llegando a ser simplemente hermoso dentro de todo el caos existencial que vivimos con ella.

Es resaltante que Viola Di Grado a medida que avanza su prosa pareciera que va cambiando su manera de formar las frases sin perder su violencia poética y verbal. Sus líneas son muy simbólicas y crean imágenes en uno como lector logrando que penetremos  en cada personaje y vivamos lo que padecen. “Setenta Acrílico Treinta Lana” ofrece para una critica muchísimo mas extensa pero al hacer esto se peca de descubrir la obra en su totalidad; esta opera prima de Di Grado es como ella misma dice dentro del texto es como una caricia de “Edward Manos de Tijeras” quiere acariciarte pero sin querer te va a cortar la cara.

Viola Di Grado me ha sorprendido de una manera inolvidable con esta genial carta de presentación literaria; un inicio muy parecido a Bret Easton Ellis que con su potente “Menos que Cero” logra obtener un nombre dentro de la literatura contemporánea, no será de extrañar que Di Grado logre de igual manera un éxito dentro de las letras actuales tan plegadas de actualidad y esa violencia que en la literatura ha estado explotada cada vez mas.

“Setenta Acrílico Treinta Lana”
Viola Di Grado
Editado por Alpha Decay (2011)

256 páginas

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